El abuelo de Agostina, Miguel, se muestra desesperado y repartiendo folletos con la cara de su nieta en medio de la ciudad. Expresa su angustia por la falta de novedades tras siete días de desaparición y sospecha que algo se está ocultando.
Miguel exige a las autoridades que investiguen a fondo, "que caiga quien caiga", sin importar si son familiares o amigos del entorno. Pide colaboración ciudadana para obtener cualquier indicio que ayude a encontrar a Agostina sana y salva. La familia se encuentra emocionalmente devastada, con Melisa medicada y el abuelo mostrando una fuerza visible a pesar del dolor.