El abuelo de Agostina, Miguel, continúa con la difusión de volantes con la foto de su nieta en un estado de desesperación ante la falta de novedades tras siete días de desaparición.
Miguel expresa su desconfianza hacia las autoridades, solicitando al fiscal y al ministro que investiguen a fondo y que "caiga quien caiga", sin importar las relaciones del sospechoso.
Denuncia que no ha recibido asistencia adecuada y que algunas personas no logran comunicarse con el 911, por lo que pide colaboración ciudadana y que se comuniquen con él directamente.
Agradece el acompañamiento de los medios de comunicación, destacando su profesionalismo y calidad humana en este difícil momento para la familia.