En Santiago, Chile, Evelyn Cordero, una bailarina y profesora de ballet de 100 años, continúa enseñando su arte en su estudio. Fundó su escuela en 1994 y ahora imparte clases a mujeres de entre 50 y 80 años.
La danza no solo ha sido su pasión, sino también un motor de vida que contagia a sus alumnas. La escuela de ballet acoge a estudiantes de todas las edades, demostrando la vitalidad de la danza en la tercera edad. Evelyn fue reconocida entre las 100 líderes mayores en Chile por su destacada labor.
En un país donde la población envejece rápidamente, la danza se presenta como una forma de combatir el aislamiento y mantener la vitalidad. Para estas mujeres, el ballet no solo mejora su salud física, sino que también les proporciona felicidad y la oportunidad de compartir una actividad enriquecedora en compañía.