Una kiosquera vecina de Claudio Barrelier declaró que lo conoce como cliente ocasional y que nunca notó nada extraño en él ni en su casa. Afirmó que su compañero de turno tampoco reportó nada inusual la noche de la desaparición de Agostina.
La mujer también mencionó que conoce a la hija de Barrelier, quien frecuentaba más el lugar. La casa de Barrelier, donde la justicia cree que Agostina estuvo varias horas, se describe como un lugar con bastante espacio al aire libre y en estado de abandono.