Se informa sobre el régimen implementado en la Fontana di Trevi, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, que incluye el cobro de una multa de dos euros a los turistas para regular el flujo de visitantes y evitar daños al monumento.
Se relata un incidente donde una mujer se tiró a la fuente, a pesar de las restricciones y multas. Se menciona que a un hombre se le cobró una multa de 500 euros en otra ocasión, y se especula sobre la sanción que recibirá la mujer, quien parece indiferente a las consecuencias.