Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán sobre el Estrecho de Ormuz se centran en el posible cobro de peajes por parte de Irán y Omán, una situación que antes no ocurría debido a bloqueos energéticos.
Se cuestiona la aplicación selectiva de la ley internacional, especialmente en lo referente a la energía nuclear, argumentando que las grandes potencias a menudo operan por encima de las normas, aplicando la ley a los débiles y no a los fuertes, una dinámica histórica constante.