Se observa cómo la policía rompe la puerta de la vivienda de Barrelier durante el segundo allanamiento, generando dudas sobre la necesidad de esta acción tras tantos días de investigación.
Se cuestiona la efectividad de buscar huellas en la puerta después de tanto tiempo, dado que la escena pudo haber sido alterada. La familia de Agostina y la fiscalía no creen en las coartadas de Barrelier.