El padre de Agostina, policía, visitó a Barrelier el domingo, el mismo día que su hija desapareció. A pesar de sus sospechas, Barrelier le reiteró que Agostina se había ido en un auto rojo.
La madre de Agostina, por su parte, envió un mensaje a Barrelier a la 1:30 de la madrugada del domingo, tres horas después de que su hija dejara la casa. Estos detalles, junto con los antecedentes de Barrelier, configuran una "tragedia anunciada".