Se estima que el Mundial generará un movimiento económico sin precedentes, con un aumento del 35% en comparación con el de Qatar en materia de entradas. El turismo interno de traslados se perfila como un factor clave en este incremento.
Se compara la logística y costos con el Mundial de Qatar, que al jugarse en una sola ciudad (Doha) facilitaba los traslados. En contraste, el presente mundial se desarrollará en tres países (México, EE. UU. y Canadá), lo que implica mayores distancias y costos, además de la complejidad de tener partidos inaugurales en diferentes sedes, como el Estadio Azteca de México.
Se menciona el caso de Carlos Malatón, quien ostenta un récord Guinness por asistir a todos los partidos de un día en Qatar, como ejemplo de la magnitud del evento y la dedicación de los aficionados.