Manu Urcera relató su trayectoria deportiva, comenzando en el motocross a los 4 años y luego pasando al automovilismo cerca de los 20.
Destacó que, si bien no son deportes idénticos, la experiencia en competencias desde joven le brindó la capacidad de manejar la presión y el nerviosismo inherentes a las carreras. Mencionó la adrenalina y el riesgo como componentes clave de los deportes motorizados.