Manu Urcera reiteró su aversión a manejar en la calle, calificándolo de aburrido y comparándolo con la falta de emoción que sentiría un jugador de básquet al disputar un partido luego de haber jugado profesionalmente.
Mencionó el caso de Colapinto, quien tampoco tiene auto y se maneja en bicicleta, como un ejemplo de pilotos que evitan manejar en su vida cotidiana. Urcera considera que manejar en la calle es una experiencia completamente diferente a la de un auto de carrera.