Manu Urcera comparó el uso de simuladores en el automovilismo con la práctica en un polígono de tiro, destacando la diferencia entre la habilidad y la reacción ante el riesgo real.
El piloto explicó que, si bien los simuladores son útiles para entrenar y desarrollar destreza, no replican la adrenalina, el miedo y la presión de una competencia real. Usó el ejemplo de ir a la guerra después de ser un buen tirador en un polígono para ilustrar cómo el miedo puede paralizar en situaciones de alto riesgo.