Se introdujeron los "Enhanced Games" en Las Vegas, una competencia donde se permite el uso de sustancias para mejorar el rendimiento bajo supervisión médica, es decir, se permite el doping.
Con un premio de 25 millones de dólares, este evento plantea un enfoque radicalmente diferente al deporte tradicional. Se ironizó sobre la idea de que en lugar de controles antidoping, habría "happy hour", y se comparó la situación con deportistas que tras retirarse terminan en centros de rehabilitación.