Sanae Takahichi, primera mujer al frente del gobierno japonés, impulsa una agenda conservadora marcada por el aumento del gasto en defensa, el endurecimiento migratorio y el fortalecimiento de relaciones bilaterales. Su rápida popularidad se atribuye a su lenguaje cercano y su origen de clase media-baja.
Takahichi busca una reforma de la Constitución de 1947 y ha permitido la venta y exportación de armas letales a 17 países por primera vez desde la posguerra. Su gobierno representa un giro hacia el conservadurismo y la seguridad nacional, rompiendo con ocho décadas de tradición pacifista en Japón.