Se aborda la dificultad de mantener los precios en el negocio gastronómico debido a la persistente inflación.
Se señala que ya no es posible trasladar la ineficiencia al precio final, obligando a los empresarios a ser más eficientes y a controlar los costos.
Se menciona que la demanda es la que finalmente pone el precio, marcando una normalización de la economía en este aspecto.