Durante el allanamiento al búnker, se habría encontrado rastro de Agostina en una de las camas. Se menciona la posibilidad de comunicación previa entre la menor y el detenido a través de WhatsApp, sugiriendo una relación que iría más allá de lo declarado por la madre.
Los vecinos del lugar confirman que el búnker era utilizado para consumo de estupefacientes y fiestas, incluso con la presencia de otros menores. El terreno aledaño al búnker, descrito como un "aguantadero", presentaba desorden y basura, con posibles vías de escape.