El analista Alberto Kuchenreuter describe la guerra como un escenario de "dos derrotados", donde tanto Ucrania como Rusia enfrentan dificultades para alcanzar sus objetivos. Señala un aumento en la peligrosidad del conflicto y destaca la creciente capacidad de Ucrania para golpear la logística y estructuras de mando rusas mediante el uso masivo de drones y otras armas de producción nacional.
Kuchenreuter subraya que la producción ucraniana de drones ha aumentado drásticamente desde 2022, lo que no solo fortalece la autoestima militar del país sino que también reduce su dependencia de Occidente. Esto permite a Ucrania golpear a Rusia en la retaguardia y en su profundidad estratégica, evidenciando cómo los cambios tecnológicos militares están reconfigurando el panorama geopolítico.