El FMI sugiere que Argentina aumente su base de recaudación, lo que implicaría incrementar impuestos para las personas físicas y el monotributo, mientras se reduce la carga tributaria sobre las empresas.
Esta recomendación se basa en el manual básico del organismo, que propone elevar impuestos a individuos y disminuir los de las actividades productivas para mejorar los números fiscales del país, dado que el FMI es un acreedor.
Sin embargo, desde el gobierno, a pesar de mantener una buena relación con el FMI, se ha indicado que no hay planes de aumentar el monotributo ni el impuesto a las ganancias en el corto plazo. Se argumenta que tocar el monotributo generaría informalidad y que la reforma tributaria integral, que podría incluir estas medidas, no se llevará a cabo por el momento.