A lo largo de 6.000 años, el ser humano ha habitado el Atlántico Sur de diversas maneras. La caza indiscriminada de lobos marinos durante dos siglos llevó a esta especie al borde de la extinción.
La fauna marina se ha adaptado a los avatares del ambiente y de su historia, y el desafío actual es mantener el equilibrio en el canal Beagle, donde muchos habitantes parecen decididos a embarcarse en este desafío.