La familia de Agostina reitera su único deseo: que la joven aparezca con vida. Expresan que a esta altura, cualquier otra cosa sería tarde.
La abuela de Agostina, visiblemente conmovida, agradece el apoyo de los medios y la contención recibida, pero insiste en la necesidad de que alguien les informe sobre el paradero de su nieta.
El negocio familiar, del cual viven, se encuentra paralizado, y solo reciben ayuda de los vecinos. La espera por Agostina se mezcla con la incertidumbre sobre la justicia y el futuro.