Se critica la facilidad con la que exjugadores de fútbol pueden convertirse en panelistas, a diferencia de los cursos requeridos para ser director técnico.
Se cuestiona si los periodistas deportivos deberían ser excluidos de los debates sobre fútbol, sugiriendo que solo los jugadores y entrenadores deberían opinar.
Se menciona la trayectoria de Tevez y Gallardo como emblemas de River y Boca, y se debate sobre quiénes deberían tener un lugar en los programas de análisis deportivo.