Los incidentes con drones en Europa, como el ocurrido en Rumania, evidencian la falta de preparación del continente para defenderse incluso de un solo dron, y mucho menos de un enjambre.
Esta vulnerabilidad deja a Europa desprotegida y es conveniente para los objetivos de Vladimir Putin, quien ve a la OTAN como una amenaza.
La consecuencia indirecta de estos hechos es que dejan al descubierto la fragilidad de las defensas europeas.