Estados Unidos ofrece 15 millones de dólares por información para desarticular los mecanismos financieros de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, en una nueva ofensiva económica.
Se considera una "guerra de espías" donde se buscarán datos sobre esquemas de financiamiento, empresas fachada y operaciones comerciales vinculadas al gobierno iraní, acciones llevadas a cabo también por otras grandes potencias y sus servicios de inteligencia.