Se cuestiona la eficacia de los allanamientos realizados en la casa de Barrelier en el marco de la desaparición de Agostina. Se señala que en el lapso entre el primer y segundo procedimiento, personas ajenas a la investigación habrían ingresado a la vivienda, modificando la escena y potencialmente alterando pruebas.
La abogada del padre de Agostina y los periodistas expresan dudas sobre la cadena de custodia y la preservación de la escena del crimen, preguntándose quién garantiza que no se hayan limpiado o eliminado evidencias. Se compara la situación con casos anteriores como el de Loan y Cecilia Strzyzowski, sugiriendo que no se han aprendido lecciones.