Un dron ruso impactó contra un edificio residencial en la ciudad rumana de Galati, dejando dos heridos. El incidente ocurrió cerca de las fronteras con Moldavia y Ucrania.
El aparato aéreo alcanzó el décimo piso del edificio, provocando la detonación de su carga explosiva. Como resultado, unas 70 personas fueron evacuadas y dos resultaron heridas.
Tras el ataque, Rumanía anunció medidas proporcionales y solicitó a la OTAN un mayor despliegue de medios antiaéreos en su territorio. El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, ofreció su apoyo.
Países como los bálticos, Reino Unido, Italia, Alemania, España, Portugal y Hungría también condenaron el suceso.