Un nuevo estudio científico advierte que dormir con la luz encendida puede tener consecuencias negativas para la salud del corazón. Incluso niveles moderados de luz durante la noche alteran funciones clave del organismo, afectando la regulación cardiovascular y metabólica.
La exposición nocturna a la luz interfiere con el sistema nervioso autónomo, manteniendo un estado de alerta leve que puede elevar la frecuencia cardíaca, la presión arterial y los niveles de estrés. Esto también afecta la sensibilidad a la insulina y favorece la acumulación de grasa, aumentando el riesgo de enfermedades cardiovasculares a largo plazo.
Los especialistas recomiendan dormir en habitaciones oscuras, evitar pantallas antes de acostarse y, si es necesaria luz, usar de baja intensidad y tonos cálidos. Dormir en oscuridad permite la correcta modulación de la melatonina y la reducción de cortisol, esenciales para el descanso y la salud cardiovascular.
Además, se destaca la importancia del ritmo circadiano y la generación de hormonas como la melatonina para la recuperación muscular y la salud general. Una buena higiene del sueño, que incluye evitar comidas pesadas y pantallas antes de dormir, es fundamental para regular estas funciones.