Se discute la dificultad de hacer desaparecer a una persona sin dejar rastros, y se menciona que un crematorio sería la única forma de lograrlo.
Se plantea la posibilidad de incinerar huesos, pero se enfatiza que los dientes son imposibles de destruir, incluso en una calera. Se sugiere que, ante la ausencia de pruebas contundentes, se podría inferir que algo se encontró en los allanamientos.