El experto Alejandro Casaglia advierte sobre el peligro de la designación de organizaciones criminales como terroristas, ya que abre la puerta a intervenciones de Estados Unidos en otros países. Señala que el crimen organizado tiene fines económicos, distintos a los objetivos políticos del terrorismo.
Critica el concepto de "guerra al terrorismo" y recuerda intervenciones pasadas de EE. UU. en Afganistán y Pakistán. Subraya la importancia de diferenciar entre criminales y terroristas, y de tener cuidado con estas designaciones que pueden justificar acciones militares.
Considera que el crimen organizado transnacional es una amenaza global, con alianzas locales y presencia en Europa. Casaglia cree que la administración de Trump no dará marcha atrás con la decisión, a pesar del rechazo de Lula da Silva y el nacionalismo brasileño.