La madre de Agostina, Melisa, acudió al tribunal en el marco de la desaparición de su hija. La última vez que se vio a Agostina fue ingresando a una casa tipo búnker. El teléfono de la menor sonó cuatro veces y luego quedó incomunicado.
La madre se preocupó, comenzó a buscarla sin éxito y realizó la denuncia formal a las 3 de la mañana. La Alerta Sofía se activó inmediatamente, lo que llevó a un remisero a contactar a la familia. El hombre declaró haber llevado a Agostina y reconoció al abuelo de la niña, Miguel, a quien le vendía empanadas cerca de la casa.
Este testimonio comenzó a cerrar el círculo sobre Claudio Barrelier, el principal sospechoso. Se planteó la hipótesis de que la demora en la búsqueda podría deberse a la cobertura policial para un partido de fútbol.