Eswatini se ha convertido en destino de ciudadanos extranjeros deportados desde Estados Unidos, generando críticas por un acuerdo secreto entre ambas naciones. Abogados y organizaciones de derechos humanos denuncian detenciones ilegales, mientras el rey de Eswatini defiende la medida como una contribución al orden mundial.
Al menos 12 países africanos han firmado acuerdos con Washington para acoger migrantes de terceros países. Estos pactos, a menudo opacos, han sido denunciados por organizaciones como Human Rights Watch, que advierten sobre la complicidad de los estados firmantes en la violación del derecho internacional. Estados Unidos ha empleado tácticas agresivas, incluyendo amenazas de retirar fondos, para asegurar la firma de estos acuerdos.
Eswatini, con una población de 1.2 millones y una alta tasa de VIH, dependía en gran medida de la ayuda estadounidense. Los críticos argumentan que la administración Trump busca deshacerse del problema migratorio sin seguir los canales diplomáticos adecuados. Sierra Leona es el país más reciente en recibir migrantes expulsados por Estados Unidos, provenientes de Nigeria, Ghana, Guinea y Senegal.