Tras un análisis detallado, se determina que el violín, a pesar de su antigüedad (con la inscripción "Faciebat Cremona 1713"), no es un Stradivarius original.
Las cerdas no son originales, la madera utilizada no corresponde a las empleadas por Stradivari (arce de los Balcanes y abeto rojo), y el peso del instrumento es mayor al esperado, lo que confirma que se trata de una réplica.
Aunque la noticia es decepcionante para la dueña, se valora la honestidad y profesionalismo en la tasación, permitiéndole saber la verdad y continuar en la búsqueda de su objetivo (un saxofón).