Se critica duramente la gestión del actual técnico de Boca Juniors, a quien se tilda de "cara dura" por no haber renunciado tras los malos resultados. Se argumenta que en Boca, quien no gana debe irse, y que el técnico no ha logrado ningún título, debiendo haber dado un paso al costado.
La responsabilidad se extiende a los jugadores, incluso al "mejor jugador del mundo" (en referencia a Paredes), por inflar las expectativas y comparar jugadores actuales con figuras históricas como Batistuta o Palermo, lo que se considera un daño para el club.
Se cuestiona la falta de gestión en momentos clave, como la previa de partidos importantes, y se señala que algunos jugadores parecen más preocupados por canjes de ropa o aspectos extradeportivos que por el entrenamiento. La dirigencia, encabezada por Riquelme, es señalada por la pérdida de peso de la marca Boca debido a la falta de resultados deportivos.