Se critica la declaración del fiscal Raúl Garzón, particularmente su enojo y la falta de hipótesis claras en el caso Agostina. Se señala que cuando no hay pruebas contundentes, es preferible que el imputado no hable.
Se menciona que solo hay una persona detenida y que las declaraciones, incluyendo las de testigos, parecen inconsistentes. Se espera el resultado de pericias tecnológicas, como el reconocimiento facial de videos, que podrían arrojar luz sobre el caso.