Se mencionan casos extremos de personalidades antisociales, como el de John Wayne Gacy, para ilustrar la dualidad de comportamiento que pueden presentar individuos con trastornos de personalidad. Gacy, un asesino en serie, llevaba una vida aparentemente normal, casado y con hijos, e incluso participaba activamente en la política.
Estos ejemplos sirven para contextualizar la complejidad de las personalidades que pueden estar involucradas en hechos delictivos graves, y cómo pueden mantener una fachada de normalidad mientras cometen actos atroces.