La desaparición de Agostina en Córdoba, que ya lleva seis días, genera sospechas sobre una posible complicidad de poderes fácticos, ya sea políticos o policiales. Esta hipótesis se basa en la dificultad para encontrar pistas concretas y la aparente falta de avances en la investigación, a pesar de tratarse de una ciudad importante.
Se compara el caso con otros, como el de Logan en Corrientes, donde la complejidad de la situación sugiere la intervención de estructuras más amplias. La ausencia de testigos o cámaras de seguridad que hayan registrado movimientos relevantes en plena ciudad de Córdoba es motivo de asombro y refuerza la idea de que la desaparición podría estar orquestada por más de una persona.
La fiscalía no descarta la posibilidad de cómplices, ya que la logística necesaria para un caso de esta naturaleza podría exceder las capacidades de un solo individuo. La falta de resultados contundentes en la investigación alimenta la especulación sobre una posible planificación o, en su defecto, una resolución improvisada y deficiente del delito.