La casa de Barrelier, donde se presume que Agostina estuvo por última vez, es descrita como una vivienda no convencional con accesos distintos y compartida. Estas características podrían haber facilitado movimientos ocultos.
Se menciona que la casa tenía un perro, que fue retirado por una fundación de animales. La estructura de la vivienda, con sectores alquilados y la residencia de Barrelier, genera interrogantes sobre la dinámica interna y posibles irregularidades.