Vecinos de la zona del búnker confirmaron que el lugar era utilizado para reuniones y fiestas, especialmente cuando jugaba el equipo de Instituto. Si bien no observaron movimientos extraños de forma habitual, sí notaron congregaciones de gente en ocasiones de partidos.
Uno de los vecinos mencionó haber visto un pasacalle en una oportunidad, pero no fiestas ni gente entrando y saliendo de forma continua. La incertidumbre sobre el paradero de Agostina persiste, y las especulaciones sobre un posible "arreglo de cuentas" o un hecho similar no se descartan.