Se explicó que Belzebú, cuyo nombre significa "príncipe", es identificado en la Biblia como Satanás, el príncipe de los demonios. Su morada se encontraba en Ecrón, lugar al que el arca del Señor fue llevada para "medir fuerzas".
Se destacó que Dios ridiculizó a Belzebú al llamarlo "príncipe de las moscas", indicando su insignificancia. Se recordó que Satanás fue expulsado del cielo y arrojado a la tierra, y que Jesús lo avergonzó en el Nuevo Testamento. Se reafirmó que nadie puede enfrentarse con éxito a Dios, quien es infinitamente más poderoso.