Claudio Barrelier insiste en su versión de que la persona que ingresó a su casa con él la noche de la desaparición de Agostina era su propia hija, de 11 o 12 años, y no Agostina, quien tiene 14. Barrelier afirma que Agostina le pidió ayuda porque se iba a encontrar con alguien y que se subió a un auto rojo.
Esta versión contradice el testimonio del remisero, quien llevó a Agostina a una esquina cercana a la casa de Barrelier. Además, cuando la madre de Agostina lo llamó desesperada esa madrugada, Barrelier dijo no saber nada de la joven.