Se continúa cuestionando la efectividad de la Alerta Sofía, comparándola con las alertas de clima que llegan al celular. Se critica que el sistema argentino no notifica de manera centralizada y visualmente impactante como en Estados Unidos.
Se argumenta que los celulares están llenos de notificaciones irrelevantes, y que una alerta de esta magnitud debería tener prioridad. Se lamenta la falta de implementación real y la persistencia de métodos anticuados, como la difusión de carteles ("buscado"), reflejando una sociedad que acepta la "pauperización" y la falta de recursos.