Se revela que el sospechoso en la desaparición de Agostina Vega, un hombre de 32 años, tuvo una relación sentimental previa con Melisa, la madre de la menor. Actualmente, mantenían una amistad, y él era considerado como un padre para Agostina. Melisa se enteró de la existencia de antecedentes penales del hombre tiempo después de conocerlo, lo cual no le generó temor en su momento.
La madre insiste en que Agostina fue engañada con la excusa de un regalo sorpresa para ella, y que el hombre le mintió sobre el paradero de su hija. La sorpresa de Melisa ante la situación radica en la confianza que depositaba en él y en el vínculo familiar que habían construido.