Se presenta la figura de René Lalique, nacido en 1860, reconocido como el inventor de la joyería moderna.
Lalique inició su aprendizaje en 1876 con un orfebre parisino y estudió en la Escuela de Artes Decorativas de París. Tras dos años en Inglaterra, se convirtió en diseñador independiente para joyerías como Cartier y Boucheron.
Su filosofía se centraba en "buscar la belleza es un objetivo más digno que mostrar lujo". Trabajaba con materiales como esmalte, vidrio, piedras semipreciosas, perlas, calcedonias y marfil.
Sus creaciones más representativas incluyeron broches y collares inspirados en insectos, figuras fantásticas, flores y serpientes. En 1900, su obra "libélula con un cuerpo de mujer" le valió un éxito rotundo en la Exposición Universal de París.
Su creatividad se expandió a esculturas, lámparas y frascos de perfume, destacando su maestría en el trabajo con vidrio. A partir de 1908, se dedicó a la escultura en vidrio, dejando un legado de estilo inconfundible.