La policía portuguesa registró la sede del Partido Socialista (PS) en Lisboa como parte de una investigación sobre una presunta trama de corrupción relacionada con la adjudicación de contratos irregulares en municipios, con pérdidas cercanas a los 2 millones de euros.
El Partido Socialista aclaró que la formación política no es objeto de la investigación y que colaboran plenamente con la policía para asegurar el correcto desarrollo de las pesquisas y el respeto a las normas del Estado.