El predicador relata cómo el apóstol Pablo, al ser acusado ante el procónsul Galión, se defendió predicando a Cristo. A pesar de que Galión se desentendió del asunto, declarando que no se inmiscuiría en disputas religiosas, Pablo continuó proclamando el Evangelio.
Se enfatiza que la defensa de Pablo consistía en predicar a Cristo, independientemente de las acusaciones o de la reacción de las autoridades. Se compara esta actitud con la de aquellos que rechazan el mensaje de salvación, advirtiendo que el infierno está lleno de "casi salvos" que postergaron su decisión.
El sermón también aborda las reacciones de otros funcionarios, como Félix y Porcio Festo, ante los discursos de Pablo, y la respuesta del rey Agripa, quien estuvo "por poco" de convertirse. Se advierte sobre el peligro de quedarse en un estado de "casi creyente" o "casi convertido", ya que la salvación requiere una entrega total a Cristo.