Se analiza la perspectiva de Milei sobre el crecimiento económico, diferenciando entre la estabilidad macroeconómica y los motores reales del crecimiento. Si bien la estabilidad monetaria y el orden macro son condiciones necesarias, no son suficientes por sí solas para impulsar la economía.
El foco se pone en dos variables clave: la inversión y la productividad. Se argumenta que la eliminación de la inflación no genera crecimiento per se, y que el Estado, además de desorbitado en sus cuentas, también lo estaba en su legislación. La política juega un rol fundamental en la generación de crecimiento, y la estabilidad macro es solo el punto de partida.