Irán condenó enérgicamente el ataque estadounidense contra Bandar Abbas, calificándolo como una violación flagrante del derecho internacional y de la Carta de Naciones Unidas. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagey, afirmó que la República Islámica defenderá su soberanía nacional y su integridad territorial.
Estados Unidos, por su parte, sostiene que los ataques son defensivos y necesarios para mantener el alto al fuego, mientras que Irán acusa a Washington de violar el cese de hostilidades. La situación se caracteriza por un intercambio de acusaciones mutuas, reflejando una guerra dialéctica y mediática además de la confrontación en el terreno.
El incidente ocurrió luego de que Estados Unidos derribara cuatro drones iraníes que, según Washington, representaban una amenaza para sus fuerzas y el transporte marítimo en el Estrecho de Hormuz. Irán asegura que tomará todas las medidas necesarias para defenderse, de acuerdo con el artículo 51 de la Carta de Naciones Unidas.