Se cuestiona la lentitud y las excusas en la investigación de la desaparición de Agostina, sugiriendo que la hipótesis de femicidio se barajó en lugar de priorizar la búsqueda de la menor con vida.
Se denuncia que la investigación podría estar siendo obstaculizada por intereses políticos y económicos, vinculados a grandes sumas de dinero y negocios turbios en Córdoba.
Se critica la falta de transparencia y la posible manipulación de la información por parte de las autoridades y algunos medios de comunicación.