Se revela que el principal sospechoso de la desaparición de Agostina, Claudio, ya cuenta con causas judiciales previas y se investigan sus vínculos con personas del ámbito político que podrían haber facilitado su ascenso a cargos públicos.
La investigación también apunta a la posible participación de otras personas cercanas al imputado y se mencionan grabaciones de llamadas desde la cárcel donde se ordenan homicidios, sugiriendo que el caso podría no ser aislado y estar relacionado con redes de criminalidad.