El único imputado por la desaparición de Agostina, Claudio, insiste en su versión de los hechos, la cual contradice testimonios y evidencia fílmica, complicando su situación procesal.
A pesar de las cámaras de seguridad que no muestran al imputado con las compras que asegura haber realizado, y las inconsistencias en su relato, el imputado se mantiene firme en su declaración inicial.
La defensa del imputado se basa en una estrategia de no modificar su declaración, dejando que sea la justicia la que pruebe su culpabilidad.