Se detectaron anomalías en un terreno mediante un georradar, lo que llevó a solicitar excavaciones y a la prohibición de tocar el área por 60 días.
Un testigo de identidad reservada declaró en la causa haber escuchado en 2017, durante una celebración, a alguien mencionar que era posible matar y hacer desaparecer a alguien sin problemas.
Se mencionó un apellido que luego se determinó que era Graff, lo que llamó la atención y se incorporó a la causa debido a los posteriores hallazgos de los restos de Fernández Lima.